El alto desempeño comienza contigo

No puedes pensar en alto desempeño si no dominas lo básico.

Y cuando digo lo básico, me refiero a darle mantenimiento diario a tu cuerpo y mente.

Nos gusta hablar de productividad, de sistemas, de herramientas, hacks. Pero no tomas 2 litros de agua al día. No duermes tus 8 horas (bien dormidas). Comes mal. No haces ejercicio.

Quieres optimizar tu tiempo antes poner chingón tu cuerpo.

Es como querer tunear un carro que anda fallando y a veces ni siquiera prende.

No funciona así.

Tomar agua. Comer bien. Dormir 8 horas y descansar chingón. Hacer ejercicio diario.

Suena tan simple que lo ignoramos. Nos parece aburrido. Queremos el hack, la técnica secreta, la app que nos va a cambiar la vida.

Pero la realidad es que cuando empiezas a tener esto cubierto, algo pasa. Algo se alinea.

Tu mente piensa mejor. Tu cuerpo responde mejor. Estás de mejor ánimo.

Con mejores ideas.

Pero no solo eso. Hay algo interno que pasa, algo que no puedo explicar bien, pero que hace que todo tenga sentido. Como que todas las piezas del rompecabezas se están uniendo y todo comienza a tener lógica, todo comienza a fluir.

Tienes más ganas de hacer las cosas. No porque te obligues, sino porque tu cuerpo y mente están funcionando como deben.

Tu cerebro necesita agua para funcionar. Tu cuerpo necesita nutrientes para operar. Tu sistema nervioso necesita descanso para procesar las toneladas de información que le llegan a diario. Tus músculos necesitan movimiento para no atrofiarse.

Cuando te olvidas de esto, tu cuerpo opera en modo supervivencia y aquí es cuando todo vale madre. Y no es que no tengas disciplina, es que tu cuerpo no va bien.

Puedes tener el mejor sistema de productividad del mundo, pero si estás deshidratado, mal dormido, y sin energía, ese sistema no va a servir de nada.

Domina lo básico primero.

Después hablamos alto desempeño.

Cero drama. Cero miedo. —R