Más allá de lo intelectual
Una de las cosas que al principio creí que no era para mí era el fitness.
Por alguna razón, pensaba que mi enfoque era más lo intelectual: la ingeniería, ser buen estudiante, todo lo que tuviera que ver con conocimiento y cosas de la mente.
Y por esa misma razón me puse límites mentales. Creía que tenía que elegir uno u otro. Que no podía ser buen estudiante, ser inteligente y tener un buen físico. En mi cabeza, solo podía existir una de las dos cosas.
Porque, como se dice en la cultura mexicana: “el que mucho abarca, poco aprieta” y “enfócate en una sola cosa, porque si no te pierdes”.
Y así me la viví gran parte de mi vida: “lo físico no importa, eso no es para mí, mi enfoque es otro”.
Me estuve contando esa historia hasta finales de mis 20s, principios de mis 30s, cuando empecé a cuestionar todas esas narrativas que me había repetido por tanto tiempo.
Ahí empezó un cambio de actitud, puedes hacer lo que quieras, puedes ser chef, escritor, cantante, literal lo que quieras. Tal vez no vas a ser el tipo más brillante del mundo en esa disciplina pero puedes aprenderlo a un nivel bastante aceptable, muy por encima de lo que la mayoría pudiera hacer.
Ese simple cambio de ver las cosas, fue un parteaguas.
Me di cuenta de que sí podía. Que simplemente era una limitante mental que yo traía. Y a partir de ahí me empecé a dar permisos, a investigar, a cuestionar los hábitos que tenía hasta ese momento.
Eventualmente también me cayó el veinte de que esos hábitos no me iban a llevar por buen camino, especialmente viendo a mi familia, donde la hipertensión y la diabetes son el pan de cada día, algo completamente normalizado.
Eso fue lo primero.
A partir de ahí ha sido una lucha conmigo mismo. Cambiar hábitos. Un mes sí, un mes no. “Hoy voy a hacer esto, mañana esto otro”. Todavía no lo he cerrado al nivel que yo quiero.
Pero lo que sí es cierto es que estoy mucho mejor que antes. He avanzado enormidades. Lo noto en mi cuerpo, en cómo me siento, en cómo descanso.
Todavía no estoy donde quiero estar. Pero si veo hacia atrás, puedo darme cuenta de todo el trabajo que he hecho y lo que he podido avanzar en estos años.