Mi Cambio Físico

Mi Cambio Físico

En febrero pasado te comenté que iba a empezar mi cambio físico, que iba a comenzar a ir al gimnasio y todo eso. La verdad es que no tuve la disciplina ni la constancia que me hubiera gustado, sin embargo, lo que sí te puedo decir es que logré el objetivo: ya llevo 20 kilos abajo.

En algún punto de 2024 llegué a pesar 105 kilos. Hoy estoy en 85, y me siento muy orgulloso de eso.

Pero antes de contarte el cómo, quiero contarte el por qué, porque creo que ahí está el meollo del asunto. Tengo un concepto que llamo metas superiores: son aquellas que dejan de ser una simple meta y se convierten en un propósito alineado a tus valores, a tu identidad y tus propósitos de vida.

En mi caso, quiero ser un papá saludable. Quiero que mis hijos crezcan viendo este camino del fitness y la vida sana como algo natural y a su alcance. Quiero tener calidad de vida cuando esté en la tercera edad. Cuando tienes una meta de ese nivel, comienzas a alinear y encontrar la manera de cumplir el objetivo, en primera porque no es una meta vacia, y en segunda porque se convierte en parte de ti.

Lo primero que tuve que adaptar fue a que hora me era conveniente entrenar. Al principio me puse a investigar cuál era el mejor momento para entrenar. Muchos recomiendan la mañana, pero la verdad es que eso era una fricción para mi, si de por sí ya era difícil entrenar (porque en mi perra vida lo había hecho), imagínate hacerlo en la mañana, en un horario que no estoy acostumbrado.

Decidí que si las 6pm era el horario que más se me adaptaba. Y así fue: empecé caminando tranquilo 20 minutos, luego 30, luego 40. Con el tiempo el ritmo fue aumentando solo, el cuerpo empezó a pedir más, y pasé de caminar a trotar, primero poco, luego un poco mas. Así, poco a poco, llegué a entrenar cuatro o cinco veces a la semana, y algunas semanas hasta los siete días.

También traté de reducir la fricción en mi rutina. Por mis horarios, caminaba en las tardes pero la noche anterior dejaba toda mi ropa y mis cosas listas, casi en la puerta de la casa. La idea era evitar esa barrera de llegar cansado al final del día y tener que hacer pasos extra. Es algo sencillo pero que facilita bastante las cosas cuando estas construyendo un hábito.

En cuanto a la alimentación, tampoco seguí una dieta estricta. Simplemente apliqué lo que ya todos sabemos: reducir refrescos, papas, galletas. Mi principal enfoque fue bajar el consumo de azúcar, que es una de las cosas que más me causaba problemas. Reducí grasas también, pero sin llegar a prohibirme mucho.

Mi lógica era: si hoy me comí unas galletas o un pastel, la siguiente vez que me lo permita será la semana que viene. Yo mismo me ponía mis propios límites, sin obsesionarme.

Y si se me antojaba algo, pues me lo comía, sin drama. Si quería una pizza o una hamburguesa, la pedía, pero siempre siendo consciente de lo que había comido y midiéndome solo. No fue algo que sufrí ni que sentí complicado, honestamente.

Lo más difícil al principio fue el refresco. Yo tomaba muchísimo, así que lo fui reduciendo poco a poco: primero cambié la Coca regular por Coca Zero. No la usé como sustituto, sino como una transición. El objetivo nunca fue tomar la misma cantidad pero en versión zero, sino ir reduciendo el consumo total. Con el tiempo, la Coca Zero se volvió muy esporádica. He escuchado que también funciona el agua mineral para satisfacer las ganas de algo gasificado, te lo dejo como tip.

Lo otro que hice fue enfocarme en el descanso. Dormirme a una hora fija, respetar mis ocho horas, hacer una rutina sin pantallas antes de dormir y dejar de cenar pesado y tarde, porque eso era algo que hacía con mucha frecuencia.

En la parte mental, hubo días que no tenía ganas y simplemente no iba a entrenar. No me di latigazos emocionales por eso, simplemente iba al día siguiente y listo, sin drama.

Y más allá del número en la báscula, lo que más noto es que me canso menos, pienso con más claridad, tengo más energía, dejé de roncar.

Pero lo más difícil de explicar es que algo se alinea dentro de ti. Todo empieza a fluir mejor. Y también ganas evidencia de ti mismo: empiezas a atreverte a más cosas porque ya tienes prueba de que puedes lograr más de lo que creías.

Básicamente así fue. No hay ningún hack. Es reducir todo lo que ya sabemos que nos hace daño, y una forma sencilla de identificarlo es esta: casi todo lo que venden en el Oxxo probablemente no es bueno para tu salud ni para tu peso.

Y lo otro es el ejercicio, ir poco a poco y no desesperar.

Hoy en día sigo sin ir a un gimnasio. He incorporado algo de ejercicio de fuerza en casa, porque es lo que se adapta a mi vida. Sé que lo ideal, y es mi siguiente paso este año, es empezar a entrenar en un gimnasio para ganar más masa muscular. Este año me enfoqué en bajar de peso, el siguiente capítulo es trabajar el cuerpo.

Otra cosa, nunca me obsesioné con el peso, mi enfoque muy más de “vamos cambiar hábitos durante este año”, eso fue todo. Tampoco me pesaba cada semana ni cada mes, lo hacía cuando iba a una farmacia o algun lugar donde hubiera bascula, y eso si es que me acordaba. Simplemente me enfoqué en lo que tenía que hacer.

A día de hoy, lo veo más como un estilo de vida, ya no es Roberto entrenando o haciendo dieta, ya es un “Soy una persona que se cuida, que cuida su cuerpo, su mente, su espiritu”, suena medio mamador si tu quieres, pero dale la oportunidad y vas a ver cambios en ti.

Ya logré bastantes cambios en mi vida que jamás imaginé lograr, y aunque estoy muy orgulloso y feliz de ellos, todavía falta ajustar cositas para estar mejor.

Ahora tengo un problema bonito y es que necesito comprar ropa nueva, en fin, cosas de fitness 😎.

Cero drama. Cero miedo.

Nos vemos en el viaje.