No eres tus pensamientos

No eres tus pensamientos.

Suena obvio, pero no lo es. La mayoría de la gente vive como si cada pensamiento que pasa por su cabeza fuera una verdad absoluta que tiene que atender.

Los pensamientos son como trenes. Van y vienen. Pasan por la estación de tu mente todo el día.

Tú decides si te subes o no.

Llega un pensamiento que no te aporta a tus metas: “No puedes con esto”, “Todo está mal”, “Esto no es para ti”, “Esto es muy peligroso”.

Es un tren, puedes subirte, rumiar en eso, dejarte llevar. O puedes dejarlo pasar y esperar al siguiente tren.

Cada vez que te subes al tren de un pensamiento negativo, te entrenas en subirte al siguiente.

Cada vez que lo dejas pasar, te entrenas a tener control sobre tu mente.

Y ojo, no te sientas mal por tener pensamientos negativos. Es normal. El cerebro humano sigue siendo primitivo.

No está adaptado a la época en la que vivimos. No está acostumbrado a los estímulos que recibe diariamente. No está preparado para las toneladas de información que procesa al día.

Tu cerebro está diseñado para sobrevivir en la sabana, la jungla, la selva, no para manejar notificaciones, redes sociales, noticias 24/7, y todas las presiones de la vida actual.

Por eso genera pensamientos de miedo, de amenaza, de catástrofe. Es su trabajo. Está tratando de protegerte como si todavía hubiera depredadores afuera.

Si ya te subiste a un tren, no pasa nada, te bajas en la siguiente estación y esperas otro tren con mejores pensamientos. Todo tranqui.

Una técnica que me ha funcionado es ponerle a esa versión de mi mente. Yo le llamo Remy, el chefcito de Ratatouille, porque tengo el recuerdo que siempre estaba midiendo riesgos y era medio preocupon con su hermano, además claro de que controlaba a Linguini. Podrías usar nombres de animales o cualquier cosa ridícula que te haga sentido.

Esto te ayuda a defusionarte de tu mente. A separar quién eres tú de lo que tu cerebro está generando. Cuando lo conviertes en un personaje externo, es más fácil procesarlo, es más fácil no creertelo.

No eres Remy. Remy es esa vocecita que te dice que no puedes. Tú solo estás escuchando lo que dice, pero no tienes que creerle.

No estás rechazando el pensamiento. Solo estás eligiendo no subirte a ese tren.

Ah por cierto, si lo dices en voz alta, funciona mejor que solo decirlo en la mente. No lo tienes que gritar, con que seas capaz de escucharte es suficiente.

Esto lo aprendí en terapia y aunque es más fácil decirlo que hacerlo, la realidad es que si me ha ayudado bastante a lidiar con estos pensamientos y a tener mejor control de estos.

La idea es que lo entrenes y poco a poco seas mas consciente en que tipo de pensamientos estas rumeando, en que pensamientos te estas perdiendo que no están aportando a tu bienestar, a cumplir tus metas, objetivos y propósitos.

No controlas qué pensamientos llegan. Pero sí controlas en cuáles te quedas.

Cero drama. Cero miedo.

Nos vemos en el viaje. —R